Armonízate con los astros

La astrología de nuestros tiempos se encuentra viciada puesto que se desarrolla a través de una forma de pensar y desde una mentalidad que choca con los principios que fundaron dicha astrología.

Nuestra forma de pensar, influenciada por el paradigma reinante, que podríamos denominar racional, científico, materialista; este paradigma ofrece una concepción del mundo, que hace que nos relacionemos con el universo y la naturaleza, y con nosotros mismos, de una forma predeterminada, sin que realmente seamos conscientes de ello.
Actualmente estamos desvinculado de nuestro entorno. Sentimos la separación con la naturaleza y por ende del cosmos.Nosotros llamamos astrología hermética a la que es desarrollada por un paradigma distinto, el de la filosofía Hermética, pues es guiada por los antiguos, y ellos:

  • No tenían tecnología y su inteligencia era la misma que la nuestra.
  • Los Mayas no habían descubierto la rueda ni los metales, pero su conocimiento matemático y de los ciclos celestes era extraordinario.
  • Su capacidad de observación y su intuición era muy superior a la actual y estaban conectados con la naturaleza.
  • Les resultaba fácil observar cómo lo cambios en ella coincidían con cambios en el cielo, según los ciclos del sol, la luna y los planetas.
  • Su actitud era de adaptarse tanto a la naturaleza como al cosmos pues de ellas recibían la vida, la inteligencia y allí estaba escrito su destino.

Sigamos reflexionando:

“El sol, la luna y los planetas no son otra cosa que estados condensados de este principio universal, distribuyendo sus abundancias desde sus palpitantes corazones y enviándolas a las formas de  los mundos inferiores y a todos los seres, actuando desde sus propios centros, e impulsando esas formas a un estado más alto en el estado de perfección.

Como podemos apreciar en este texto del Abad Tritemius los antiguos no sentían naturaleza y las estrellas como problemas a evitar sino como medios para conocerse y evolucionar.

“El ser humano, así como recibe de la tierra su alimento para el cuerpo, recibe de las estrellas su alimento celeste para el alma
Por eso veían en la astrología una herramienta de reconexión con el cielo y en el estudio de sus ciclos el despertar de nuestra alma y el desarrollo de nuestro ser a través de la vocación. Cuando te desconectas de ti mismo lo haces también de tu destino, porque te has desacompasado de los ritmos celestes. Es necesario reconectarte con los cielos para reconectarte consigo mismo.

El horóscopo natal es un continente de todas tus potencias puras, pero eso no se hace sólo,  debes ir despertando a través del ejercicio del libre albedrio tus potenciales y virtudes. Los antiguos astrólogos dicen:

-El horóscopo promete, pero tú tienes que hacerlo cumplir.
-Los astros inclinan, pero no obligan.

El horóscopo natal es una invariable que conlleva una inercia de tu evolución interna a imagen y semejanza de los ritmos cósmicos exteriores.
Por lo que podemos observar un movimiento externo del cosmos paralelo a otro interno de tu crecimiento y evolución física, emocional, mental y espiritual.

Ya están programadas las crisis desde el nacimiento, y éstas forman parte de tu evolución. Sentimos decirte que no son provocadas por un agente externo, sino que son excitadas o despertadas por ellos.
Se trata de una sinergia del macrocosmos y el microcosmos, (los tránsitos cósmicos y el proceso interno de tu evolución). Cuando sigues tu propio ritmo (proceso de evolución adecuado) y vas acompasado con el ritmo cósmico exterior, se produce una confluencia armónica en la que no se percibe la crisis como negativa, sino como favorable a la voluntad, o incluso por ejercicio de tu voluntad.

Cuando no se produce esa confluencia, debido a que estás desacompasado de tu propio ritmo, o desconectado de tu ser interno, vives la crisis como sufrimiento, donde sientes los sucesos como contrario a tu  voluntad o te siente “victima“ del destino o perdido y sin rumbo.
Ahí es cuando se hace necesaria la Rencrudacción, técnica sagrada de la astrología Hermética de reconectar tu vida con los cielos, que te facilita el descubrimiento de tu vocación, o si lo prefieres tu misión en la vida y sintiendo la paz contigo mismo.
Álvaro Remiro

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